Quitando lastre #1: Mis dudas a la hora de vender una muñeca

Cuando me compro una muñeca con la que he estado obsesionada varios meses y resulta que cuando llega no funciona me cuesta mucho decidirme a ponerla a la venta. Creo que lo que me cuesta es admitirme a mí misma que me he equivocado y que quiero hacer que me guste por narices.

A veces no nos llevamos bien con nuestras muñecas cuando llegan por mucho que pensemos que nos van a encantar, es uno de esos misterios que tienen las Super Dollfies… y aunque la experiencia me diga que por mucho que lo fuerce no voy a conseguir llevarme bien con él, yo insisto… y tengo que librarme de eso porque al final me como la cabeza y doy la paliza para nada.

Creo que otra de las cosas que me influyen es que cuando digo “voy a venderlo, que no me gusta”, siempre sale alguien que dice “¿Por qué? Que pena, si es muy bonito”. Y ya si esto pasa con alguien cercano (ya sea amigo o familiar) me siento muy culpable…

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